Dr. Ignacio Supparo /
Licencias o jornales sindicales utilizados durante años en la Intendencia de Salto
- Pedro Rodriguez
Hay temas que parecen distintos, pero que terminan teniendo un punto en común: el dinero que sale de los recursos públicos y que, en definitiva, termina siendo aportado por todos los ciudadanos. En una entrevista realizada al abogado Ignacio Supparo se refirió a dos asuntos que han generado discusión: las licencias o jornales sindicales utilizados durante años en la Intendencia de Salto y la situación financiera del CASMU, que ha recurrido nuevamente al Estado en busca de una garantía millonaria.
Más de 22.000 jornales en una década
Uno de los temas que más llamó la atención durante la entrevista fue el dato sobre las licencias sindicales en la Intendencia de Salto. El punto había sido informado anteriormente por Diario La Prensa, a partir de un pedido de acceso a la información pública. Según la información mencionada en la entrevista, durante aproximadamente una década se utilizaron más de 22.000 jornales de licencias sindicales. Supparo calificó el dato como preocupante y sostuvo que no se trata solamente de analizar quién utilizó esas licencias, sino también quién las autorizó y cuál fue el impacto que tuvieron sobre el funcionamiento de la Intendencia. El abogado llevó la cifra a un ejemplo sencillo para dimensionarla. Señaló que 22.000 jornales representan, acumulados, más de 100 años de vida laboral de una persona. Pero el costo, según planteó, no debería medirse solamente por el salario correspondiente a esos días. Cuando un trabajador se ausenta de sus tareas, alguien debe cubrir ese trabajo, las tareas pueden acumularse o directamente determinadas funciones pueden quedar sin realizarse. Por eso, Supparo sostuvo que puede existir también un costo indirecto para la administración y para los contribuyentes.
La pregunta no es solamente quién tomó la licencia
En este punto aparece una discusión que va más allá del sindicato. Según planteó Supparo, no alcanza con saber quién utilizó las licencias. También hay que determinar quién las autorizó, porque existe una decisión administrativa detrás de cada licencia concedida. “¿Quién las autorizó?” es, en definitiva, una de las preguntas que quedan planteadas. También consideró necesario conocer qué tareas se dejaron de realizar, cómo se compensaron las ausencias y cuál fue el verdadero costo para las arcas municipales. El tema, por lo tanto, merece algo más que una discusión política entre quienes están a favor o en contra de los sindicatos. Se trata de saber cuánto dinero público estuvo involucrado y cómo se administraron esos recursos.
CASMU: cuando la garantía la paga toda la sociedad
Durante la misma entrevista apareció otro tema de alcance nacional: la situación económica del CASMU y las garantías solicitadas al Estado. Supparo recordó que en 2024 se había hablado de una garantía estatal por unos 54 millones de dólares, mientras que actualmente se maneja una nueva solicitud por aproximadamente 120 millones de dólares. Aquí hizo una precisión importante: una garantía estatal no significa necesariamente que el Estado entregue directamente todo ese dinero en ese momento. El problema aparece si la institución garantizada no puede cumplir con sus obligaciones. En ese escenario, el Estado puede terminar respondiendo por esas obligaciones y, por lo tanto, el riesgo finalmente recae sobre todos los uruguayos.
¿Quién termina pagando?
La pregunta que planteó Supparo es sencilla: si una empresa privada tiene problemas económicos y recibe respaldo del Estado, ¿quién paga ese respaldo? La respuesta, según su planteo, es la sociedad a través de los impuestos y de los recursos públicos. El abogado cuestionó que el Estado utilice recursos para sostener empresas privadas mientras existen otros comercios y empresas que atraviesan dificultades y deben enfrentar sus problemas sin recibir una ayuda similar. “Si el CASMU no puede funcionar, tiene que quebrar”, sostuvo Supparo, expresando una posición crítica frente a las garantías estatales.