Centro Bullying de Salto /
“El bullying no es cosa de niños, es responsabilidad de los adultos”
En el marco de esta primera semana de noviembre, declarada por ley como Semana de Prevención y Concientización contra la Violencia y el Acoso Escolar, incluido el ciberacoso, el Centro Bullying de Salto desarrolla una serie de actividades destinadas a sensibilizar a la comunidad sobre una problemática que continúa generando preocupación. Su presidenta, Ingrid Figueroa, en una entrevista en el Streaming de Diario La Prensa, reflexionó sobre la realidad del acoso, la responsabilidad de los adultos y la necesidad de construir entornos seguros para niños y adolescentes.
La referente recordó que las actividades se encuentran respaldadas por dos marcos normativos fundamentales: la Ley 20.235, promulgada el 22 de diciembre de 2023, que establece la primera semana de noviembre de cada año como período de prevención y concientización contra la violencia y el acoso escolar, y la Ley 19.529, que garantiza el derecho a la protección de la salud mental desde una perspectiva de respeto a los derechos humanos.
Para Figueroa, ambas normas están estrechamente relacionadas, porque el bullying no constituye únicamente un problema de convivencia educativa, sino que involucra aspectos vinculados con la salud mental, las emociones, los valores, los derechos humanos y la protección de las infancias.
La responsabilidad de los adultos y la pérdida de valores
En la oportunidad Figueroa hizo hincapié en que el abordaje del bullying no puede limitarse a intervenir cuando el daño ya está instalado. Considera fundamental trabajar desde la prevención, poniendo el foco especialmente en los adultos responsables de la formación de niños y adolescentes.
“Desde que nosotros abrimos las puertas de este Centro, el enfoque es en los adultos. Nosotros trabajamos con los niños, pero donde ponemos el ojo es en los adultos”, expresó.
Señaló que la falta de empatía, solidaridad, respeto y capacidad de reconocer los errores son comportamientos que se transmiten y naturalizan desde los entornos familiares y sociales. También manifestó su preocupación por la creciente agresividad con la que se presentan determinadas situaciones de violencia.
Al referirse a casos de acoso que han tomado estado público, destacó que muchas veces estas conductas se potencian por la complicidad de los grupos. En particular, mencionó el papel de los grupos de WhatsApp y las redes sociales, donde las burlas y humillaciones pueden multiplicarse rápidamente.
Sostuvo que el abordaje no debe consistir simplemente en señalar o condenar a quien ejerce violencia. Desde la perspectiva del Centro, tanto quien recibe el acoso como quien lo provoca necesitan atención. También deben involucrarse las familias y las instituciones que forman parte de sus entornos.
El acoso escolar también afecta la salud mental
Uno de los planteos de Figueroa fue la necesidad de comprender que detrás de cada situación de bullying existen personas que requieren acompañamiento.
La presidenta del Centro explicó que no alcanza con atender exclusivamente a la víctima o sancionar al agresor. Es necesario analizar el contexto familiar, educativo y social, identificar las responsabilidades y generar condiciones para que los conflictos no se reproduzcan.
En ese marco, destacó la importancia de la empatía como herramienta indispensable para quienes trabajan en esta temática. Afirmó que los profesionales y equipos técnicos deben involucrarse humanamente con las situaciones que atienden, porque sin sensibilidad resulta difícil acompañar y recuperar a quienes han sufrido las consecuencias de la violencia.
Advirtió sobre la tendencia social a justificar determinados hechos o responsabilizar a los propios niños por las agresiones recibidas. “No son cosas de niños, son cosas de adultos”, sostuvo, al cuestionar la naturalización de situaciones graves de violencia.
Instituciones educativas y la activación de los protocolos
Otro de los aspectos abordados fue el papel de los centros educativos y la importancia de actuar desde el primer momento en que una familia comunica una situación de posible acoso.
Para Figueroa, los protocolos de actuación no deben activarse cuando el daño ya es evidente o cuando se producen consecuencias físicas o psicológicas graves. Deben ponerse en marcha inmediatamente después de la primera advertencia o denuncia de una familia.
Aclaró que no corresponde generalizar ni responsabilizar indiscriminadamente a los docentes. Reconoció que muchos educadores trabajan en condiciones de sobrecarga y necesitan acompañamiento institucional y herramientas para enfrentar situaciones complejas.
Remarcó que las responsabilidades deben estar claramente delimitadas. La educación en valores, los límites y el acompañamiento cotidiano también corresponden a las familias. La escuela no puede sustituir el papel de los padres y referentes adultos.
En este contexto, señaló que el uso excesivo de celulares, videojuegos y otras pantallas representa otro desafío para la convivencia y el desarrollo emocional de niños y adolescentes, especialmente cuando faltan espacios de recreación, deporte y socialización.
Correcaminata para concientizar y acercar el Centro a la sociedad
Como parte de las actividades programadas, el Centro Bullying de Salto realizará el próximo 8 de noviembre una correcaminata participativa de 3 y 5 kilómetros, con el objetivo de promover la prevención del acoso, la integración comunitaria y la salud mental.
La actividad tendrá lugar en la zona de Dos Naciones, en el sector norte de la ciudad, donde también estará ubicado el nuevo local del Centro. El recorrido partirá desde las canchitas frente al baby fútbol de Deportivo Artigas, continuará por Líber Seregni y Apolón hasta la costanera, para luego regresar por Apolón hasta el punto de partida.
Figueroa manifestó que existe expectativa por la convocatoria, que apunta a reunir a niños, jóvenes, adultos y familias. La organización cuenta con la colaboración del área de Deportes del Gobierno de Salto en aspectos logísticos y busca también involucrar a los comercios de la zona.
Las inscripciones se encuentran habilitadas a través de Redpagos. El costo es de $350 para la modalidad de 3 kilómetros y $550 para la de 5 kilómetros. Habrá premios para los tres primeros puestos femeninos y masculinos de cada categoría.
Compromiso que debe sostenerse durante todo el año
Figueroa adelantó que el Centro tiene previsto trasladarse a Artigas el día 13 para desarrollar talleres vinculados con la temática, por lo que la recaudación de la correcaminata también contribuirá a financiar estas acciones.
La presidenta recordó que el trabajo del Centro se realiza de manera honoraria para las instituciones y las familias, con el propósito de brindar orientación y atención primaria a quienes atraviesan situaciones de acoso y violencia.