Conmoción /
Un fallecimiento que genera dolor, preguntas y un fuerte testimonio en redes
La reciente muerte de un hombre de 42 años en nuestra ciudad ha generado conmoción y profundo pesar en su entorno cercano, al tiempo que abrió un intenso debate público tras la difusión de un duro relato en redes sociales. El fallecido, identificado por sus iniciales como L.G.M., perdió la vida días atrás luego de haber comenzado un tratamiento de quimioterapia en el Hospital de Salto, tras ser diagnosticado con cáncer de colon.
Según se informó, el diagnóstico había sido realizado apenas un mes antes de su fallecimiento. De acuerdo con personas cercanas, se trataba de un hombre joven, activo y en buen estado general de salud, que incluso participaba en maratones. El tumor, siempre según el testimonio difundido, se encontraba localizado y no presentaba metástasis en otros órganos.
El relato que impactó a la opinión pública
La polémica surgió a raíz de una extensa publicación realizada en redes sociales por una amiga del fallecido, quien aparece bajo el nombre de Laika Vianessi. En su mensaje, describe con crudeza el proceso vivido por su amigo tras recibir dos aplicaciones de quimioterapia, como parte de un tratamiento que, según le habían indicado, buscaba reducir el tamaño del tumor para luego proceder a una cirugía.
“Luego de la última aplicación, que fue el 29 de diciembre, volvió a su casa muy descompuesto. Pensé que era lo normal, porque la quimioterapia suele generar síntomas muy fuertes, pero con el correr de los días solo empeoraba”, señala el testimonio. La publicación relata un rápido deterioro físico, con severas lesiones en la piel, imposibilidad para alimentarse, temblores y caídas, hasta su fallecimiento pocos días después.
En el texto, la autora expresa duras críticas y plantea interrogantes sobre la forma en que se habría administrado el tratamiento, insinuando una posible sobredosis o una incorrecta dilución del medicamento. “De un tratamiento que recién empezaba, con solo dos aplicaciones, terminó muerto en cinco días”, escribió.
Dolor, denuncias implícitas y reclamo de respuestas
La publicación también refleja la frustración y el dolor ante lo que considera una falta de respuestas claras. “Por supuesto que nadie va a decir si nos pasamos en la dosis o no se diluyó bien”, sostiene, cuestionando además los mecanismos de control y eventuales investigaciones médicas.
Al mismo tiempo, la autora aclara que reconoce la existencia de profesionales de la salud comprometidos y humanos, aunque afirma que también hay prácticas que, a su entender, deben ser revisadas. “Ojalá esto mejore, porque son varios los casos”, concluye el mensaje, despidiendo a su amigo con un emotivo “Descansa en paz, Gaby”.
Un caso que interpela al sistema
Más allá de las responsabilidades que puedan determinarse por las vías correspondientes, el caso ha generado un fuerte impacto en la comunidad salteña y reabre el debate sobre los tratamientos oncológicos, la comunicación médico-paciente y la necesidad de transparencia y acompañamiento en situaciones de extrema vulnerabilidad.
Por el momento, no se ha informado oficialmente sobre investigaciones administrativas o judiciales vinculadas al fallecimiento. Mientras tanto, el dolor de familiares y amigos convive con preguntas que, para muchos, aún esperan respuestas.