Dr. Néstor Campos Pierri /
El adiós a un gran médico y querido vecino de Salto
La partida del doctor Néstor Campos Pierri enluta a Salto, que pierde a uno de sus hijos más prestigiosos y, al mismo tiempo, a uno de esos hombres entrañables que supieron ganarse el respeto y el cariño de toda una comunidad. Médico de reconocida trayectoria, docente y referente de generaciones de profesionales, fue también un hombre de profunda humildad, generosidad y bonhomía.
El querido «Gordo Campos» deja una huella que trasciende largamente su extraordinaria carrera. Nacido el 20 de diciembre de 1945, se graduó de médico en 1973 y dedicó su vida al ejercicio de una profesión que exige conocimiento, responsabilidad, sacrificio y, por encima de todo, vocación de servicio. Se especializó en Cirugía, Medicina Intensiva, Cirugía Torácica y Cirugía Vascular Periférica, proyectando el prestigio de la medicina salteña mucho más allá de las fronteras departamentales.
Fue jefe del Servicio de Cirugía del Hospital Salto y médico coordinador de su Centro de Tratamiento Intensivo. También desarrolló una intensa labor docente en la Facultad de Medicina, en la Regional Salto, como profesor adjunto de Cirugía y coordinador titular de CICLIPA. No se limitó a atender pacientes: transmitió conocimientos, contribuyó a formar profesionales y defendió la importancia de una medicina de calidad en el interior del país.
Su producción científica superó los cincuenta trabajos publicados. Integró destacadas sociedades médicas uruguayas y recibió reconocimientos internacionales, entre ellos su condición de fellow del American College of Surgeons. Fue, además, miembro extranjero de la Sociedad Argentina de Cirugía y miembro honorario de la Sociedad Paraguaya de Cirujanos y de la Federación de Sociedades de Cirugía del Centro Oeste Sudamericano, con sede en Salta, Argentina.
Su protagonismo también quedó reflejado en importantes acontecimientos de la medicina nacional. Presidió el 49º Congreso Uruguayo de Cirugía y el 9º Congreso Uruguayo de Emergencia, ambos realizados en 1998; integró el comité organizador de las 8.as Jornadas de Medicina Intensiva del Interior, en 2002, y fue elegido presidente del Congreso Uruguayo de Medicina Intensiva para 2013. Asimismo, presidió durante varios períodos la Sociedad Médico-Quirúrgica de Salto, contribuyendo a jerarquizar la profesión y fortalecer su desarrollo.
Su trayectoria recibió reconocimientos en los ámbitos departamental, nacional e internacional. Sin embargo, en estas horas de dolor, los homenajes que Salto le tributó adquieren una dimensión especial: expresan el reconocimiento de su propia comunidad a quien supo representarla con capacidad, compromiso y dignidad.
Porque hay algo que ningún diploma, cargo o distinción consigue medir por completo: el afecto genuino de la gente.
Hoy, su ausencia nos obliga a detenernos y valorar lo que significó para Salto. Por sus pacientes, por sus alumnos, por sus colegas y por el prestigio que ayudó a construir, merece el homenaje agradecido de una ciudad que lo sintió suyo. Fue uno de esos hombres que dejan huella, que no se definen solamente por sus títulos o responsabilidades, sino también por el cariño que permanece cuando ya no están. Por todo eso, hoy merece el abrazo simbólico de su pueblo. Su partida nos entristece; su vida nos deja razones para sentir orgullo. Que el recuerdo de su humanidad y su generosidad acompañe a su familia y a todos quienes tuvieron el privilegio de conocerlo, tratarlo y quererlo.