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LA PRENSA entrevistó a Mijail Pastorino, integrante del Grupo Raíces y MPP, para analizar la situación financiera de la Intendencia de Salto y el impacto de la deuda en la gestión departamental. Durante el gobierno de Ramón Fonticiella, la deuda se redujo significativamente, pero en la administración de Germán Coutinho se disparó, pasando de 140 millones a más de 800 millones de pesos en cinco años. Posteriormente, en la gestión de Andrés Lima, la deuda continuó creciendo  hasta alcanzar los 2.200 millones de pesos.

El tema de la deuda de la Intendencia de Salto está siendo un punto central en la discusión política local, especialmente en el marco de la campaña electoral. En un reciente análisis, Mijael Pastorino, del Movimiento de Participación Popular (MPP), desglosó la evolución de este problema financiero y su impacto en la administración departamental.

Según Pastorino, la deuda acumulada de la Intendencia ha crecido de manera exponencial en los últimos años. Durante la gestión de Germán Coutinho, el déficit acumulado pasó de 140 a 800 millones de pesos. Posteriormente, con la administración de Andrés Lima, la deuda se incrementó aún más, alcanzando aproximadamente 2.200 millones de pesos. Este aumento genera un fuerte debate sobre la gestión de los recursos y las dificultades que enfrenta la Intendencia para ejecutar políticas públicas.

Un problema estructural que limita el desarrollo

Uno de los puntos clave del análisis es que el problema del endeudamiento no es reciente ni exclusivo de una administración. Pastorino señala que esta situación es el resultado de años de acumulación de déficit y decisiones financieras cuestionables, como la toma de fideicomisos con altos intereses. Estas decisiones han generado un peso económico que limita la capacidad del gobierno departamental para invertir en infraestructura, servicios y desarrollo social.

"La gente no percibe la deuda en su día a día, pero la realidad es que impacta en su calidad de vida. Cuanto más alta es la deuda, menos margen hay para desarrollar políticas públicas que beneficien a la población", expresó Pastorino.

El problema radica en que, aunque se han realizado esfuerzos para refinanciar la deuda, los montos continúan en ascenso debido a los intereses acumulados. Esto genera un círculo vicioso en el que, en lugar de reducirse, la deuda sigue creciendo, comprometiendo a futuras administraciones.

La importancia de una gestión eficiente

Desde el Frente Amplio y otras fuerzas políticas que apoyan la candidatura de Ramón Fonticiella, se plantea la necesidad de una estrategia financiera clara y sostenible. Según Pastorino, Fonticiella fue el último intendente que logró reducir significativamente el déficit departamental, lo que refuerza su perfil como un candidato con experiencia en gestión financiera.

El desafío para la próxima administración será encontrar soluciones que permitan un equilibrio entre la reducción del endeudamiento y la ejecución de políticas públicas necesarias para el desarrollo de Salto.

"Independientemente de quién sea el próximo intendente, la deuda va a seguir siendo un problema. Lo importante es diseñar una estrategia que permita administrar mejor los recursos sin seguir hipotecando el futuro del departamento", destacó Pastorino.

 Un reto para el próximo gobierno

La situación financiera de la Intendencia de Salto es un tema clave en la campaña electoral y seguirá siendo un desafío para la administración que asuma el próximo período. La deuda acumulada no solo afecta las cuentas públicas, sino que también limita la capacidad del gobierno departamental para atender las necesidades de la ciudadanía.

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