Facundo Marziotte /
“El desarrollo social se construye escuchando, con empatía y trabajo en equipo”
Facundo Marziotte, actual Director de Desarrollo del Gobierno de Salto, entiende la política desde el terreno, con los pies literalmente en el barro. “La política es en el bitumen, en el pasto, donde sea, pero con la gente”, afirmó durante una entrevista en el Streaming de Diario La Prensa.
Su enfoque se basa en un principio claro, estar cerca, escuchar y actuar. “Leo los mensajes en redes sociales, sobre todo los que critican. Ahí hay aprendizaje”, comentó, subrayando la importancia de la autocrítica y la empatía en la gestión pública. El desempleo, según Marziotte, sigue siendo el principal desafío de Salto, acompañado por una situación alimentaria compleja. “No se trata solo del plato de comida o de la tarjeta del Mides. Son paliativos, pero los problemas sociales son más profundos”.
Trabajo conjunto con el Mides y otras instituciones
Desde el inicio de su gestión, Marziotte promovió un trabajo coordinado entre la Intendencia, el Mides, el INAU y el CECOED. “Entendemos que la política social es entre todos o no es. Si no nos juntamos, lo que hacemos es malgastar recursos”. Este enfoque integrador ha permitido realizar operativos conjuntos en barrios y zonas vulnerables, con presencia activa de directores y asistentes sociales en el territorio. “La gente valora cuando se le pregunta por qué no está yendo al comedor o si mejoró su situación. Algunos dicen ‘me salió una changa’, y eso nos alegra porque significa autosustento”.
El funcionario destacó además el rol humano y profesional del equipo de trabajo, desde asistentes sociales hasta choferes, y remarcó que su tarea principal es “tender puentes y no romperlos”. “Cuando uno genera buenas relaciones humanas, las cosas pasan más fácil. Los resultados de gestión son para la gente, no para los aplausos personales.”
Críticas, aprendizaje y mejora continúa
Marziotte asume que las críticas son inevitables, pero también necesarias. “La crítica siempre va a estar, y está bien que así sea, siempre que se haga con respeto”. Reconoce que las políticas sociales son sensibles porque involucran temas como la alimentación, el hogar y la dignidad de las personas. “Cuando una medida afecta algo tan básico como la comida o el techo, genera reacciones más intensas. Por eso hay que escuchar y tener empatía”.
Uno de los cambios más importantes implementados por su dirección fue la reorganización del sistema de comedores, en conjunto con el Mides, INDA y CECOED. “Antes el trabajo era desprolijo; ahora buscamos orden, higiene y calidad nutricional. Pongo las manos en el fuego por la comida que se está sirviendo”.
De la asistencia a la comunidad
Los comedores municipales, que inicialmente enfrentaron resistencia, hoy están generando una nueva dinámica social. “Donde antes había ruido y quejas, ahora hay comunidad. Hasta se genera sobremesa”, destacó Marziotte, que visita estos centros casi a diario.
El cambio, explica, permitió que la asistencia sea más efectiva y transparente. “No se persigue a nadie ni se estigmatiza. Al contrario, se busca dar dignidad y acompañamiento a cada persona. Detrás de una necesidad alimentaria puede haber violencia, discapacidad o adicciones. Por eso trabajamos en red con otros organismos.”
Asimismo, enfatizó la importancia de mostrar unidad entre los distintos niveles del Estado, evitando que las diferencias partidarias obstaculicen las soluciones. “Con el director del Mides acordamos ir juntos a los territorios, no para la foto, sino para mostrar que no hay protagonismos personales. Lo social no admite divisiones”.
Más allá del plato de comida
El titular de Desarrollo Social destacó que la asistencia alimentaria es apenas una parte del trabajo. “El objetivo es mucho más amplio: abordar la salud mental, la vivienda, las adicciones y la generación de empleo. Quizás no se pueda solucionar todo, pero cada vida que se mejora ya es un avance”.
En sus recorridas, Marziotte dice encontrarse con realidades duras, hogares precarios, familias golpeadas por la vida y vecinos desconfiados. “Hay que saber llegar, hablar con cuidado y con respeto. No se trata de invadir ni de juzgar, sino de ayudar”, dijo, reconociendo el desafío de trabajar con sectores que “vienen de muchos golpes”.
Un desafío personal y familiar
Su dedicación al trabajo es intensa. “Arranco temprano y muchas veces no vuelvo a casa hasta las diez de la noche”, confesó. Asume que es un sacrificio compartido con su familia: “Es un esfuerzo de todos, pero lo hago con gusto, porque tengo vocación de servicio.”
Marziotte asegura que cada jornada en el territorio le enseña algo nuevo. “Aprendo de los funcionarios, de la gente, de las situaciones. Vengo de otra experiencia en el Mides y de la Junta Departamental, pero esto es distinto: ahora tengo la herramienta en la mano para hacer”.
“Opinar es una cosa, hacer es otra. Tener la posibilidad de ejecutar políticas concretas es el mayor desafío de mi vida política.”
Promover comunidad y sentido de pertenencia
Además de la asistencia, la Dirección impulsa actividades que fortalecen el tejido social. Marziotte anunció una jornada comunitaria en la Plaza Andresito y en el barrio Don Atilio, con juegos, música y meriendas para niños y familias.
“El objetivo es generar comunidad, que los vecinos sientan pertenencia por los lugares donde se reúnen, comen y conviven. Cuando la gente siente que algo es suyo, lo cuida”.
Sin embargo, reconoció que todavía existen conductas que deben cambiar. “Hay vandalismo, basura tirada, cosas que parecen pequeñas pero reflejan problemas culturales. Tenemos que cambiar eso entre todos”, señaló, citando una frase de Facundo Cabral “Una bomba hace más ruido que un millón de caricias.”
Para Marziotte, la mayoría de los salteños cuida y valora lo que se hace. “Los que rompen son pocos, pero hacen ruido. Aun así, nada está perdido, hay mucha gente que quiere construir y mejorar su entorno.”
Mirando hacia adelante
El director cerró con un mensaje de esperanza y compromiso. “Errores vamos a tener siempre, el que no se equivoca es el que no hace. Pero hay que estar, dar la cara y trabajar desde temprano hasta tarde”, aseguró.
Destacó que el intendente ha pedido justamente eso, estar al lado de la gente. “Tenemos un gran equipo, con la camiseta puesta. Estamos dejando lo mejor para que Salto esté cada día un poco mejor.”
Con una mezcla de vocación, empatía y pragmatismo, Marziotte resume su misión “El desarrollo social no es solo comedores u hogares. Es reconstruir el tejido humano, tender puentes y devolverle dignidad a cada salteño.”
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