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En una amena charla en el Streaming de Diario La Prensa, el licenciado Gustavo Fernández, docente, empresario hotelero y referente del sector turístico de Salto, compartió su visión sobre el presente y futuro de las termas del Daymán, el comportamiento de los visitantes y las oportunidades que tiene la región para diversificar su oferta turística.

Aprovechando su licencia docente durante enero, Fernández conversó sobre la temporada estival, la economía local y la necesidad de generar nuevas experiencias que complementen el tradicional atractivo del agua termal.

Una temporada estable, sin grandes sobresaltos

“Los niveles de ocupación son similares a los del año pasado, en torno al 50 o 60%. No es malo, pero tampoco espectacular”, señaló Fernández, al ser consultado sobre la actualidad del turismo termal. Según explicó, este inicio de año mantiene los mismos guarismos que los últimos veranos: buena afluencia durante los primeros días de enero, pero con una caída notoria después del 10 o 12, cuando finalizan las fiestas y comienzan las licencias laborales. “Hasta carnaval baja un poco la ocupación, pero luego repunta. Es el primer hito importante del año”. Fernández aseguró que, aunque se registran 2.000 entradas diarias al parque termal municipal, eso no necesariamente implica una temporada récord. “El turismo está, pero no podemos echar las campanas al vuelo”.

El turismo de clase media, columna vertebral del Daymán

El empresario describió con claridad el perfil del visitante que sostiene la economía turística local. “Es un turismo de clase media. Familias que vienen tres o cuatro días, gastan entre 30 y 40 mil pesos, y disfrutan del descanso en las termas”, explicó. Este público añadió contrasta con el de los hoteles cinco estrellas de Arapey, que captan a un segmento más acomodado, principalmente argentino y brasileño. “Esos establecimientos pueden cobrar 150 o 200 dólares por persona por día, con todo incluido. Nosotros trabajamos con otra realidad, con un turismo más accesible pero igualmente importante”, comentó. También subrayó que en verano disminuye el turismo de adultos mayores, habitual durante el año, por el calor. “Esa gente prefiere venir en otoño o primavera. En verano, la familia es la protagonista”.

Más allá del agua caliente, el desafío de diversificar la oferta

Fernández fue categórico al señalar que el turismo en Salto debe evolucionar hacia las vivencias y experiencias. “Hoy la gente busca algo más que tirarse a una piscina con agua caliente. Quiere actividades, naturaleza, cultura, gastronomía”. En ese sentido, valoró las iniciativas de guías turísticos y egresados de UTU que organizan cabalgatas, caminatas por los senderos del río Daymán y visitas a emprendimientos locales. “Todo eso suma. El agua termal nos da la gente, pero si le agregamos más cosas, el destino se vuelve más atractivo”. Mencionó también la posibilidad de incorporar un bus turístico en la ciudad de Salto, similar a los de Montevideo, y fortalecer la oferta de paseos en lancha por el río. “Si no se ofrece, no se vende. Tenemos que coordinar entre todos los actores del turismo”.

Educación y limpieza, la base para atraer más visitantes

En la conversación surgió un tema recurrente, el cuidado del entorno. Fernández comparó la realidad local con su experiencia en las sierras de Córdoba, donde incluso pequeños arroyos se transforman en espacios turísticos por su limpieza y mantenimiento. “Allá el río era un riachuelo, pero bien cuidado. Césped cortado, bancos, agua limpia… y estaba lleno de gente. Eso también podríamos hacerlo acá”, reflexionó. Sin embargo, señaló que para lograrlo es necesario un cambio cultural: “Hay que limpiar los cauces y, sobre todo, educar. No tirar botellas, latas, basura. Nos falta mucho en educación, pero se puede avanzar”.

Un motor económico que desparrama beneficios

El turismo, según Fernández, tiene un efecto multiplicador que beneficia a toda la economía local. “Cuando viene más gente, se mueve todo: transporte, gastronomía, comercio. Hasta el que se olvida el short o las ojotas termina comprando algo”, bromeó. “Eso desparrama. Por eso es tan importante seguir mejorando la propuesta turística, porque cada visitante genera movimiento y empleo”.

Punta del Este, otro mundo, otro modelo

Hacia el final de la entrevista, el empresario comparó la realidad del litoral con el dinamismo de Punta del Este, que vive una de sus mejores temporadas de los últimos veinte años. “Es otro país”, dijo con una sonrisa. Destacó la infraestructura, la limpieza y la diversidad de actividades que ofrece Maldonado. “En Punta del Este siempre hay algo para hacer, aunque el clima no acompañe. Hay museos, arte, paseos, gastronomía. Es una ciudad que funciona todo el año”. Incluso mencionó el impresionante movimiento en el Aeropuerto de Laguna del Sauce, que llegó a registrar más de 200 operaciones diarias de vuelos privados. “Ni Carrasco ha tenido ese nivel de actividad”.

Un futuro con oportunidades

Pese a las diferencias, Fernández se mostró optimista sobre el potencial de Salto. “Hay mucho por hacer y por mejorar. Tenemos una base sólida, el agua termal. Pero debemos agregar valor con nuevas experiencias, infraestructura y educación turística”. El desafío, es convertir el turismo termal en una experiencia integral que combine descanso, cultura y naturaleza. “El futuro del turismo en Salto depende de nuestra capacidad para innovar”.

 

 

 

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