Ola de calor extremo /
Elevadas marcas se darían al final de enero y comienzo de febrero
Los días agradables que se registraron recientemente tienen fecha de vencimiento. Servicios meteorológicos nacionales, junto a informes coincidentes provenientes de Brasil y Argentina, advierten que se aproxima una ola de calor extremo que se extenderá hasta fines de enero y los primeros días de febrero, con temperaturas excepcionalmente altas y ausencia total de lluvias.
Según los pronósticos, el fenómeno afectará con mayor intensidad al norte del país, especialmente a los departamentos de Salto, Artigas, Tacuarembó y Rivera, además del sur de Brasil y el norte argentino, donde se prevé un período prolongado —entre 10 y 12 días consecutivos— con registros térmicos que superarán holgadamente los 40 grados, pudiendo alcanzar picos aún mayores en sensación térmica.
Sin lluvias
Los especialistas coinciden en que hasta el 29 de enero no se esperan precipitaciones, lo que agrava el escenario. “Vamos a tener de 8 a 10 días con temperaturas en ascenso y libre de lluvias”, señalaron desde los servicios de pronóstico, alertando que el calor intenso comenzará a sentirse con fuerza ya desde las próximas jornadas en gran parte del territorio nacional.
Se teme, que la privilegiada situación de pasturas y reservas de agua, de producirse las pronosticas temperaturas por encima de los 40 y 45 grados, podrían dar inicio a una nada deseable sequía.
En el norte y litoral del país, las temperaturas máximas rondarán los 40 grados, mientras que en el resto del territorio se ubicarán en torno a los 38 grados. En el área metropolitana, si bien los valores serán algo más moderados, también se prevén jornadas exigentes, con máximas de entre 30 y 33 grados, acompañadas de altos niveles de humedad.
Sensación térmica
No obstante, el dato más preocupante está vinculado a la sensación térmica, que en el norte del país podría ubicarse entre los 44 y 46 grados, con la posibilidad —según algunos escenarios— de alcanzar valores cercanos a los 50 grados en Artigas, una cifra extrema que representa un serio riesgo para la salud.
Esta situación pone en alerta a las autoridades sanitarias y de emergencia, ya que las olas de calor prolongadas tienen impactos directos sobre la población más vulnerable, como niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. Además, el estrés térmico afecta al sistema eléctrico, al abastecimiento de agua y a las actividades productivas, especialmente en el sector agropecuario.