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La falta de un anestesista y de un cirujano pediátrico de guardia durante el pasado fin de semana en el Hospital Regional Salto encendió una señal de alarma sobre la cobertura de los servicios de urgencia de una institución que atiende a más de 70.000 usuarios.

La situación quedó expuesta a raíz de una emergencia protagonizada por un menor, que requirió una intervención que no pudo concretarse en el hospital público debido a la ausencia de ambos especialistas. Según denunció el diputado por nuestro departamento, Horacio de Brum, el menor debió ser trasladado en dos oportunidades desde el Hospital Salto hacia el Sanatorio Uruguay, hasta que finalmente recibió la asistencia necesaria de parte del Centro Médico Salto.

Gestiones ante el MSP y ASSE

Más allá del caso puntual, el episodio plantea una interrogante que el legislador considera ineludible: ¿cómo es posible que un hospital regional de referencia pueda afrontar un fin de semana sin contar con la cobertura básica de un anestesista y un cirujano pediátrico para responder ante una emergencia? De Brum anunció que, como representante nacional por el departamento, realizará las gestiones parlamentarias correspondientes ante el Ministerio de Salud Pública y, especialmente, ante ASSE, reclamando que se adopten medidas para evitar que una situación similar vuelva a repetirse.“Estamos hablando del acceso a la salud como un derecho humano fundamental”, sostuvo el legislador, quien calificó lo ocurrido como una situación “grave” y reclamó una solución rápida.

Una cobertura sostenida con recursos limitados

El problema adquiere mayor dimensión al observar la disponibilidad de especialistas en Salto. Actualmente serían ocho los anestesistas que ofrecen sus servicios en el departamento, debiendo tener en cuenta que no todos realizan guardias en el hospital de manera permanente. La cobertura, además, se sostiene parcialmente con profesionales que deben trasladarse desde otras localidades. Entre ellos se encuentra un anestesista cubano que llega desde Bella Unión, una profesional salteña que reside en Montevideo y concurre cada quince días a Salto, y otro anestesista que se desplaza desde Paysandú. También existe un profesional que se dedica fundamentalmente a la realización de bloqueos.

La fragilidad de una estructura

Esta realidad deja al descubierto la fragilidad de una estructura que debe garantizar atención permanente y de emergencia a decenas de miles de usuarios. La dependencia de profesionales provenientes de otros departamentos, sumada a la disponibilidad limitada de determinados especialistas, constituye un factor que necesariamente debería ser contemplado en la planificación de las guardias.

Capacidad del sistema público

El episodio del pasado sábado. (15) y domingo (16 )no solamente puso el foco sobre una emergencia concreta. También abrió una discusión más profunda acerca de la capacidad del sistema público para responder ante situaciones críticas fuera del horario habitual. Para De Brum, no se trata simplemente de una dificultad administrativa o de organización de una guardia. Se trata de garantizar que quien llega a un hospital público en una situación de urgencia encuentre allí los recursos humanos indispensables para recibir asistencia. Ahora la mirada está puesta en ASSE y en el Ministerio de Salud Pública. El reclamo apunta a conocer qué ocurrió, por qué no se contó con ambos especialistas durante ese recién pasado fin de semana y, fundamentalmente, qué medidas se adoptarán para garantizar que el Hospital Regional Salto pueda responder adecuadamente ante futuras emergencias. Como debería ser normal, porque cuando está en juego la vida de un paciente, la falta de previsión de una guardia médica no puede convertirse en una cuestión de suerte ni depender de que el sistema privado pueda solucionar aquello que el sistema público no estuvo en condiciones de resolver.

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