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En una cruda entrevista, el Dr. Juan Manuel Piegas explicó los motivos de su alejamiento del HRS. Reveló persecución laboral por parte del jefe de cirugía —el Dr. Jorge Gervasoni—, acusaciones insólitas y un sistema que deja a los usuarios sin médicos especialistas.La falta de profesionales en el interior del país sumó un nuevo y preocupante capítulo en Salto. La salida del Dr. Juan Manuel Piegas dejó al Hospital Regional sin cirujano vascular, un área indispensable para la salud pública. Detrás de su renuncia hay una serie de tensiones internas que involucran directamente a jerarcas y colegas de la institución.

Persecución y hostigamiento interno

El especialista relató que su labor se volvió insostenible por el clima de hostigamiento con el jefe de cirugía, el Dr. Mauricio Gervasoni . Si bien al asumir contaba con el apoyo inicial de la dirección de entonces —encabezada por la Dra. Selva Tafanaberry—, los acuerdos sobre sus días de trabajo y el respaldo durante los fines de semana no se cumplieron. Piegas señaló que esta situación de conflicto no es aislada; otros profesionales como el Dr. Martín Salvatierra también sufrieron diferencias profundas con el mismo jefe de servicio, motivando sus respectivas salidas.

Un sumario insólito

Uno de los momentos más tensos de la entrevista ocurrió al detallar el sumario administrativo que le abrieron. El Dr. Piegas denunció que fue acusado injustamente de presentarse a trabajar con aliento alcohólico —cuando en realidad consumía un suplemento de guaraná—, algo que calificó de absurdo. Tras tomar una licencia por salud mental debido al estrés, al intentar reintegrarse mantuvo una charla con la directora del centro, la Dra. Gabriela González, quien le sugirió sin vueltas que renunciara antes de ser echado, acelerando su desvinculación definitiva.

Choque de intereses y freno a la innovación

Durante su paso por el hospital, el cirujano implementó una policlínica de úlceras venosas aplicando escleroterapia con espuma, logrando curar en tres meses heridas de años sin generar costos extras a la salud pública. No obstante, el médico sugirió que este avance chocaba con los intereses económicos de la jefatura, ya que al evitar cirugías tradicionales se reducían los porcentajes de dinero que los jefes percibían por cada intervención realizada en el hospital.

El hospital sin especialista y el riesgo para los pacientes

La consecuencia directa de esta crisis es alarmante: el Hospital Regional de Salto quedó sin cirujano vascular, ya que el llamado para cubrir la vacante quedó desierto y los pacientes deben ser derivados a Paysandú o Montevideo. El Dr. Piegas concluyó pidiendo disculpas a la población y afirmando que su renuncia fue un acto de estricta conciencia, ya que continuar en esas condiciones implicaba poner en riesgo directo la vida y la salud de los usuarios.

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