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A horas de una nueva edición de las Llamadas Regionales y locales la comparsa salteña Tunguelé se prepara para volver a latir al ritmo del tambor. Con 117 personas involucradas 108 de ellas desfilando en escena la agrupación reafirma un sello distintivo que la ha sostenido durante más de dos décadas, el trabajo en comisión y el fuerte sentido de pertenencia.

Lorena Sánchez, integrante del cuerpo de baile y parte de la comisión, y Héctor Rodríguez, referente histórico de la cuerda de tambores, repasaron el presente y el camino recorrido por la comparsa en la antesala de una nueva competencia.

“Casi todos los que estamos en la comisión también somos componentes”, explicó Sánchez. Esa doble condición no es casual: la estructura organizativa de Tunguelé busca que cada área esté representada en la toma de decisiones. Hay integrantes del cuerpo de baile, de la cuerda de tambores, de infraestructura y de otros sectores que participan activamente en la conducción.

Para Rodríguez, esta modalidad es una de las grandes fortalezas del grupo. “Tunguelé no tiene dueño”. A diferencia de otras comparsas donde una persona concentra la propiedad de trajes, instrumentos o logística, aquí todo se gestiona de manera colectiva. Si bien reconoce que el modelo puede volver más lentos algunos procesos “cuando es demasiado democrático, a veces se hace más lento”, destaca que esa construcción compartida le da robustez y permanencia a lo largo de los años.

De un puñado de tambores a una multitud carnavalera

La historia de Tunguelé comenzó casi de manera espontánea. Rodríguez recuerda que, junto a algunos compañeros que integraban la comparsa Sudacán del barrio Uruguay, empezaron a reunirse los domingos en lo que hoy es la zona de Casa de Gobierno. “Éramos tres o cuatro nomás”, evocó. Con el tiempo, se fue sumando más gente hasta que alguien propuso formalizar la idea: sacar una comparsa propia. Así nació Tunguelé, que desde entonces no ha dejado de crecer.

Hoy, en pleno carnaval, la cifra impresiona, más de un centenar de personas desfilan bajo sus colores, sin contar colaboradores y equipo de apoyo. Coordinar semejante estructura no es tarea sencilla. Ensayos, vestuario, coreografías, logística y organización interna requieren un trabajo sostenido durante todo el año.

Porque si algo caracteriza a la agrupación es que no se detiene. “Termina el carnaval y el siguiente domingo ya se abre y se toca”, contó Sánchez. La comparsa permanece activa todo el año, más allá de que el foco competitivo esté puesto en febrero.

La formación como apuesta al crecimiento

El crecimiento artístico también es una prioridad. Durante el año se generan instancias de formación técnica para mejorar el desempeño en danza y ejecución musical. En esta temporada, la comparsa contó con el aporte de Óscar “Cococho” Pereira, quien trabajó desde junio con la agrupación.

Una vez al mes se realizaban jornadas con todos los integrantes, en las que se abordaban aspectos técnicos y de coordinación. “Es un esfuerzo que se hizo desde la organización para sumar y para crecer”, explicó Sánchez. En una comparsa de más de 100 componentes, lograr armonía y sincronización es uno de los mayores desafíos.

Esa búsqueda de profesionalización no apunta únicamente a la competencia, sino también al respeto por el candombe como expresión cultural. “Lo importante es salir, disfrutar nosotros y que disfrute la gente, pero siempre respetando lo que es el candombe”.

Regionales y locales, la doble presión del carnaval

Este año serán 12 las comparsas que participarán en las Llamadas Regionales, siete de Salto y cinco provenientes de otros departamentos como Paysandú, Mercedes y Río Negro. Competir con agrupaciones que incluso han desfilado en Montevideo eleva el nivel y la exigencia.

“Las regionales tienen una presión especial”. Medirse con comparsas de otras ciudades implica enfrentar propuestas con gran infraestructura y desarrollo artístico. Sin embargo, también representa un estímulo para superarse.

A nivel local, la tensión no desaparece. Las siete comparsas salteñas volverán a encontrarse en las Llamadas locales el fin de semana siguiente. Allí la rivalidad se mezcla con el compañerismo. Según destacó Rodríguez, existe una organización conjunta de delegados que dialoga con la Intendencia para coordinar aspectos del desfile. “Hay competencia, pero también hay compañerismo para sacar un buen espectáculo entre todas”.

Esa convivencia habla de un candombe que ha crecido en Salto en las últimas dos décadas.

20 años de la llamada del puerto

La edición de este año tiene un condimento especial, se cumplen 20 años de la llamada del puerto, un espacio que marcó un antes y un después para el candombe salteño. En sus inicios, el desfile culminaba precisamente en esa zona, lo que contribuyó a consolidar la identidad del evento.

Rodríguez recordó el impulso de referentes que, desde la Comisión de Carnaval y la Intendencia, apostaron al crecimiento de esta expresión cultural en una ciudad donde predominaban las comparsas de samba, las murgas y los carros alegóricos. Detectaron el nacimiento del candombe local y decidieron darle un espacio propio.

Este año, el recorrido volverá a extenderse hasta el puerto, retomando simbólicamente aquel espíritu original. El desfile comenzará en Plaza 33 y avanzará por Florencio Sánchez hasta ingresar al espacio portuario.

El andén como identidad

La propuesta artística de este carnaval gira en torno a un homenaje al andén, espacio estrechamente ligado al nacimiento de la comparsa. “Vos decís candombe y pensás en el andén”, expresó Sánchez, aludiendo a la fuerte asociación entre ese punto de encuentro y la identidad de la agrupación.

La metáfora ferroviaria atraviesa el relato. “La locomotora ya está calentando”, dijo entre sonrisas, anticipando la salida al desfile. La imagen sintetiza la energía acumulada tras un año de trabajo y la ansiedad previa a la presentación.

Esos nervios, coinciden, son parte esencial del carnaval. Aunque puedan sentirse intensos en la previa, luego se transforman en recuerdos disfrutables.

Más que una competencia, una fiesta

Si bien Tunguelé ha obtenido importantes reconocimientos a nivel local y regional, el mensaje final apunta a algo más amplio. El objetivo no es solamente ganar, sino ofrecer un espectáculo de calidad y celebrar la cultura afro rioplatense que representa el candombe.

Rodríguez envió un saludo a todas las comparsas amigas y a los candomberos de Salto, deseando que el desfile se viva “en un ambiente de armonía y de fiesta, como es el carnaval”.

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