Directo desde Torre Ejecutiva /
Cuando los votos también tienen memoria
La política uruguaya tiene esas pequeñas maravillas que, si no fueran ciertas, habría que inventarlas. Esta semana, en la Torre Ejecutiva hubo motivos para sonreír. En la oposición, motivos para enojarse. Y en Cabildo Abierto, motivos para explicar que aquello que todos vieron los dos votos logrados mediante ¿como un acuerdo político… en realidad no fue un acuerdo político.
Las coincidencias…
El Frente Amplio necesitaba dos votos para aprobar en general la Rendición de Cuentas en Diputados. La Coalición Republicana había anunciado que no acompañaría. Entonces apareció Cabildo Abierto, con sus votos salvadores. Y apareció también la explicación: no hay bloque, no hay alianza, no hay matrimonio político. Apenas una coincidencia circunstancial por el “interés superior de los uruguayos”. Es decir, nada serio. Algo así como esos noviazgos que aseguran que “somos solamente amigos” mientras salen juntos, cenan juntos y hasta votan juntos. Un reconocido politólogo lo resumió con una frase que sonó a broma, aunque quizá esconda bastante realidad: “Hoy Cabildo está más cerca del MPP que de Lacalle Pou”.
Que nadie se confunda y la novedad de la Tercera Vía
Guido Manini Ríos salió rápidamente a aclarar que nadie se confunda. Cabildo Abierto conserva sus ideas, sus propuestas y sus diferencias con el Frente Amplio. No se une con nadie. Simplemente vota cuando considera que corresponde. Una especie de “no somos aliados, pero votamos juntos”. La política uruguaya acaba de descubrir una nueva categoría: el matrimonio sin casamiento, con votos compartidos y separación de bienes ideológicos. Manini también aprovechó para recordar sus viejas diferencias con la izquierda, su preocupación por el endeudamiento de los uruguayos, los intereses bancarios y su interpretación de que continúa una suerte de revancha de sectores de la izquierda contra militares que participaron en la lucha contra la guerrilla tupamara. Y, por si quedaban dudas, dejó claro que regresar a la Coalición Republicana hoy parece bastante lejano. Cabildo quiere construir una “tercera vía”.
Mientras tanto, en la Coalición las calculadoras comenzaron a echar humo.
Un dirigente blanco habló de “complicidad”. El colorado Felipe Schipani calificó a Cabildo como “el caballo de Troya” del Parlamento. Graciela Bianchi habló de pérdida de “dignidad republicana”. Otros directamente comenzaron a imaginar un nuevo bloque FA-CA. Álvaro Perrone respondió recordando que blancos y colorados también han votado propuestas de intendentes frenteamplistas. Tiene razón. La política tiene esas cosas: los votos son malos cuando los usa el adversario y patrióticos cuando los usa uno.
El PIT-CNT y su agenda
Y mientras todos discutían quién está con quién, el PIT-CNT salió a recordarnos que también tiene su propia agenda. El cuarto paro general volvió a colocar en escena la reducción de la jornada laboral, el impuesto al 1% más rico y las críticas a las exoneraciones tributarias. Gabriel Oddone recibió buena parte de la artillería sindical, con aquella referencia al famoso “pasajero 33”. Quizás alguien debería explicar que atraer inversiones no funciona exactamente como atraer pasajeros a un ómnibus. Si se espanta al inversor, no necesariamente aparece otro en la siguiente parada.
Líos también en la central sindical
Y como si faltara algo, el propio PIT-CNT tuvo su pequeño incendio interno. Jóvenes dirigentes estudiantiles denunciaron que no los dejaron subir al escenario y hablaron de censura. El resultado fue un coro de “alcahuetes del patrón”. Todo esto, claro, a pocos días de la marcha por el Día de los Mártires Estudiantiles. Así está la política uruguaya: el Gobierno festeja votos que no son aliados, la oposición denuncia alianzas que no existen, Cabildo asegura que no está con nadie, el PIT-CNT reclama unidad mientras discute quién sube al escenario y todos juran que actúan exclusivamente por el interés nacional. Qué tranquilidad. Por suerte, nadie está pensando en las próximas elecciones.