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Desde los 18 años, Claudia González encontró en la moda una pasión que con el tiempo se transformó en su profesión y, finalmente, en el sueño cumplido de tener su propio negocio. Hoy, al frente de Boutique Bellissima, ubicada en Rincón 492, en nuestra ciudad, combina su experiencia como vendedora, su oficio de modista y una atención personalizada que busca que cada mujer encuentre su estilo, sin importar su edad o su figura.

En una entrevista en el streaming de Diario La Prensa, González repasó su trayectoria, recordó cómo llegó a convertirse en propietaria de la boutique y destacó la importancia de defender la producción nacional. Con entusiasmo y cercanía, compartió también su filosofía sobre la moda, vestirse bien no depende de la edad ni de las medidas, sino de conocer el propio cuerpo, elegir las prendas adecuadas y animarse a llevarlas con confianza.

Una pasión que nació en la infancia

Desde niña disfrutaba elegir su ropa y experimentar con los accesorios. En su casa no había demasiado maquillaje y su madre y sus hermanas tenían un estilo sencillo. Buscaba en la casa de su abuela y de su tía los maquillajes, los zapatos de taco y las carteras que tanto le gustaban.

Aquella afición infantil fue el comienzo de un camino que la acompaña desde hace décadas. Con el paso de los años, la posibilidad de tener una boutique propia dejó de ser solamente una aspiración y se convirtió en una realidad.

La moda no consiste únicamente en seguir las tendencias, sino también en ayudar a las mujeres a sentirse bien con lo que llevan puesto. Su objetivo es que cada clienta pueda encontrar prendas apropiadas para distintas ocasiones, desde la ropa de todos los días hasta un conjunto más elegante.

La historia detrás de Boutique Bellissima

La llegada de Claudia a Salto marcó un momento decisivo en su vida laboral. Hace 21 años, cuando tenía 40, se encontró con dificultades para conseguir empleo. En algunas oportunidades le decían que era demasiado mayor. Sin embargo, antiguos empleadores de Trinidad la recomendaron para trabajar en Boutique Bellissima, que por entonces comenzaba su actividad.

El propietario de aquel momento le dio una oportunidad y Claudia permaneció allí durante 12 años. Más adelante, el negocio cambió de manos y ella continuó trabajando con los nuevos dueños durante aproximadamente un año.

La posibilidad de convertirse en propietaria llegó de una manera inesperada. Cuando la boutique ya había cerrado, recibió una llamada en la que le propusieron regresar junto a su esposo para conversar sobre una oferta, comprar el comercio en cuotas.

Así comenzó una nueva etapa. Desde hace nueve años, González está al frente de Bellissima, con el apoyo de su esposo, sus hijos y una clientela que la ha acompañado durante mucho tiempo.

La relación con sus compradoras ha sido fundamental para sostener el emprendimiento. Claudia recordó que incluso abría el local los domingos, con autorización de sus empleadores de entonces, para atender a clientas que llegaban desde localidades como Pueblo Celeste, Saucedo y Puntas de Valentín.

Defender la producción nacional

Uno de los pilares de Boutique Bellissima es la apuesta por la industria uruguaya. González trabaja principalmente con prendas de fabricación nacional y mantiene desde hace 21 años una relación comercial con Leticia Soria, responsable de la marca Letso.

La producción de la firma comenzó con jeans y fue ampliándose hasta incluir remeras, camisas, sobrecamisas, pantalones deportivos y otras prendas.

También incorporó algunas opciones de ropa italiana, atendiendo a los pedidos de sus clientas, pero su prioridad es ofrecer productos nacionales.

La calidad es uno de los motivos de esa elección. Durante la pandemia, cuando las ventas disminuyeron considerablemente, probó comercializar jeans de industria argentina, pero encontró diferencias en el calce y la calidad, por lo que decidió continuar trabajando con Letso, aun cuando sus precios fueran más elevados.

Para Claudia, respaldar a los fabricantes uruguayos es una decisión que va más allá de lo comercial, considera fundamental defender la producción del país y ofrecer prendas cuya calidad conoce por su experiencia.

Moda para todos los cuerpos y todas las edades

La atención personalizada es otra característica que distingue a la boutique. González se define como una comerciante directa, que prefiere orientar a sus clientas y alentarlas a probar prendas que, en principio, podrían descartar por inseguridad.

Con frecuencia escucha comentarios relacionados con la edad, el abdomen o las piernas. Su respuesta es que existen alternativas para todos los cuerpos y que elegir correctamente una prenda permite lograr un conjunto con el que cada mujer se sienta cómoda.

La boutique ofrece talles que, van del 24 al 40, con opciones como jeans de distintos cortes, modelos flare, prendas crop y otras alternativas actuales.

Su propia manera de vestir acompaña ese mensaje. A sus 60 años, Claudia afirma que la edad no es un impedimento para usar jeans de colores ni prendas modernas. Lo importante, es saber combinarlas y llevarlas con seguridad.

En cuanto a sus preferencias, se inclina por un buen jean, una blusa o camisa que estilice la figura, zapatos de taco y una cartera. También destaca los clásicos que permanecen vigentes temporada tras temporada, como los jeans rectos, las camisas y las remeras.

Un servicio que va más allá de la venta

La experiencia de González como modista le permite ofrecer un valor agregado, los arreglos de las prendas que vende. Si un jean necesita ajustar la cintura o modificar el largo, ella misma realiza el trabajo sin costo adicional.

Además, procura conservar el ruedo original del pantalón, para que la prenda quede lista para usar. También realiza ajustes en blusas y mangas cuando es necesario.

Durante la pandemia, cuando la actividad comercial se vio afectada, encontró una alternativa elaborando tapabocas que pintaba con motivos de clubes deportivos o diseños para niños, según los pedidos que recibía.

Esa capacidad de adaptarse refleja una trayectoria construida con trabajo, creatividad y dedicación.

El valor de la confianza y los años compartidos

Claudia agradeció a las clientas que la acompañan desde hace años, algunas de las cuales hoy llegan a la boutique junto a sus hijas. También mencionó el apoyo recibido desde Trinidad y de otras localidades.

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