Cuando la corrupción se sindicaliza
La corrupción no es un fenómeno nuevo ni exclusivo de un sector social o político. Es, lamentablemente, un flagelo persistente que atraviesa sociedades, instituciones y épocas. Sin embargo, cuando se instala en organizaciones que históricamente se han erigido como defensoras de los trabajadores y garantes de derechos colectivos, el daño es doble: económico y moral. A los casos que involucraron primero a dirigente histórico de la salud y ahora del SUNCA vuelven a encender una alarma que en Uruguay ya ha sonado demasiadas veces.
Triste: Uruguay primero en Sudamérica en gente presa
Si miramos todos los días nuestro Vespertino vemos que a nivel de todo el territorio nacional se atrapan delincuentes y luego terminan, salvo medidas alternativas, en prisión. O sea que por ese lado el sistema funciona, recordemos por ejemplo robos de joyas en locales especializados en Montevideo o la Zona Metropolitana, que a la larga terminan cayendo. Todos a la sombra, el crimen no paga. Pero ahora, ante tanta gente privada de libertad, surge el otro gran tema, qué hacer con ellos, cómo enfrentar esta situación para evitar lo que se da en llamar "puerta giratoria", donde los delincuentes entran a la cárcel y cuando salen de nuevo a delinquir lo que quiere decir que no sirve de profilaxis del delito el sistema penitenciario.
Monopoly, Remando y el juego oriental
El Monopoly es un juego de mesa. Nació en Estados Unidos. Como tantas cosas nacidas allí, conquistó el mundo. Es uno de los juegos más vendidos de la historia y dice más de lo que aparenta. El objetivo es simple y brutal: formar un monopolio, quedarse con todas las propiedades, cobrarle a los demás y llevarlos, si es posible, a la bancarrota. Capitalismo destilado en cartón, dados y billetes de colores.
Anotaciones Callejeras
Un comerciante salteño de cuarenta años de mostrador, de esos que empezó con la lapicera en la oreja, hizo de todo, sobrevivió a mil crisis y hoy está jubilado pero sigue vinculado al negocio que armó con su padre, ya fallecido, y que sigue siendo el centro de la vida económica familiar, nos comenta un dato, un indicador que armó él pero que bien vale la pena atender. El hombre no habla por hablar, no tiene título pero tiene capacidad demostrada en décadas.