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"(Al gobierno departamental) Se le cayó definitivamente Servicios Públicos, se le cayó el Departamento de Obras. Esos 60 millones de dólares seguramente no van a alcanzar por que los problemas de la ciudad se han agravado y no hay plata que alcance. Ahora salen a la desesperada a tomar más gente y a meterle presión a los ediles para que les voten el presupuesto."

Lo dijo en redes Mario Furtado, Edil del Frente Amplio, 24/02/2025

Cada inicio de año lectivo tiene algo de renovación colectiva. No es solamente el regreso a las aulas: es el momento en que miles de estudiantes vuelven a encontrarse con sus compañeros, los docentes retoman su vocación cotidiana y las familias reorganizan sus rutinas alrededor de uno de los pilares más importantes de cualquier sociedad: la educación. Marzo siempre llega cargado de expectativas. Hay mochilas nuevas, cuadernos aún sin escribir y también una esperanza silenciosa que atraviesa a todos. La esperanza de que sea un buen año. Que funcione. Que las cosas salgan bien.

En la edición del pasado lunes 2 de febrero, planteamos un diagnóstico incómodo pero necesario sobre la situación de Salto. Sostuvimos que la actual administración departamental de la CORE recibió un departamento con serios problemas estructurales, luego de más de una década de gobiernos del FA que dejaron como saldo uno de los niveles de desempleo más altos del país, un entramado productivo debilitado y una creciente fragilidad social. No fue una construcción discursiva: fue la descripción de una realidad que se vive en los barrios, en el comercio y en el mercado laboral.

Todo avance trae situaciones no siempre previstas y que se deben atender a la larga. Si miramos el ángulo que se ha generado allá en el norte entre Rodó y Apolón de Mirbeck, con el loteo de varias manzanas en la parte suroeste, o sea para el lado del centro de la ciudad y frente a un local bailable, se pueden ver camiones de barracas, trabajadores de la construcción y todo el movimiento que eso genera.

La discusión sobre la negociación colectiva en Uruguay vuelve a instalarse con fuerza en un contexto económico que exige dinamismo, inversión y creación sostenida de empleo. No se trata de cuestionar el diálogo social ni la tradición institucional del país, sino de preguntarse si el actual diseño normativo responde adecuadamente a los desafíos de una economía abierta y altamente competitiva.

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