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En un mundo como el actual, donde desde el marketing y la publicidad nos presionan con productos "probados científicamente" hoy queremos rescatar la figura de Gastón Bachelard quien, al decir de Bourdieu, "niega a la ciencia la seguridad del saber definitivo". Este gran pensador hizo un aporte realmente excepcional al dudar de la infalibilidad de la ciencia, que ya es decir, pues es como aceptar que lo probado (supuestamente) se puede equivocar. Por eso compartimos muchos de sus aportes que tienen un valor singular y nos ayudan a mejorar la forma de recibir información, aún la "científica".

Filósofo, epistemólogo y poeta francés. Es una de las mentes más originales del siglo XX por que dividió su obra en dos mundos que parecen opuestos, pero que en él se complementan perfectamente: la ciencia y la poesía (1884-1962) Para entender su impacto, especialmente si lo miramos desde la óptica de la educación, la pedagogía o la ciencia, hay un concepto central que lo cambió todo: Bachelard decía que cuando queremos aprender ciencia, el cerebro no es una página en blanco. Al contrario, ya viene cargando de opiniones, experiencias cotidianas y prejuicios.

El conocimiento científico no se construye desde la nada, sino en contra de lo que ya creíamos saber. Un obstáculo epistemológico es, básicamente una barrera mental que nos impide acceder al conocimiento científico real. El trabajo del profesor o del investigador no es solo llenar de datos la cabeza del estudiante, sino ayudarlo a romper con esos saberes previos que confunden.

En su obra cumbre, La formación del espíritu científico (1938), identifica varios de estos frenos de la mente. La experiencia básica (o cotidiana): creer que la naturaleza funciona igual a gran escala que en nuestra vida diaria. Por ejemplo: pensar que la digestión es literalmente como una hoguera que quema cosas porque sentimos calor, o confundir el concepto físico de fuerza con el esfuerzo muscular. El obstáculo verbal: cuando una sola palabra parece explicarlo todo y frena la curiosidad. Un clásico de la biología es abusar de la palabra instinto (decir que un animal hace algo ̈por instinto ̈muchas veces cierra la investigación en lugar de explicar el mecanismo real). El conocimiento general: apresurarse a generalizar una ley científica antes de estudiar los casos particulares con rigor.

El Racionalismo Aplicado: propone que el verdadero conocimiento científico no nace de la pura teoría (racionalismo abstracto) ni de la simple observación de los hechos (empirismo ingenuo), sino de un diálogo constante y activo entre ambos.

El racionalismo idealista dice que creer que la razón humana, aislada en un escritorio y mediante la pura lógica, puede deducir cómo funciona el mundo sin contrastarlo con la realidad. El empirismo ingenuo piensa creer que la realidad "habla por sí sola" y que basta con observar y registrar los datos tal como aparecen ante nuestros ojos para obtener la verdad.

La ruptura epistemológica marca que el conocimiento científico no es una extensión del sentido común. Para avanzar, la ciencia debe romper violentamente con la percepción inmediata y las opiniones cotidianas, las cuales Bachelard considera el primer obstáculo para el saber.
El investigador debe distanciarse de sus propias opiniones, de su experiencia personal, y de las apariencias para poder construir un objeto de estudio científico.

La Filosofía del "No": La razón avanza mediante la negación dialéctica de sus propios dogmas. El conocimiento es una rectificación continua; la verdad científica es, esencialmente, un error corregido. El conocimiento científico debe de estar en constante sospecha y alerta. La verdad de hoy es en realidad el error rectificado de mañana. Para que la ciencia avance debemos tener la valentía de dudar de lo que está establecido.

 

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