Mario Delgado Aparaín /
“Todos tenemos en nuestro mundo interior una buena historia para contar”
En el marco de la Feria del Libro que se desarrolla en el Mercado 18 de Julio, el reconocido escritor, novelista, periodista y docente uruguayo Mario Delgado Aparaín fue entrevistado en el streaming de Diario La Prensa, minutos antes de participar de la presentación de dos libros ante el público salteño.
El encuentro periodístico permitió conocer aspectos de su trayectoria, sus primeros vínculos con la literatura, la importancia de la memoria y la identidad, así como su preocupación por el empobrecimiento del lenguaje y la pérdida de la comunicación entre generaciones.
Delgado Aparaín llegó acompañado por Ernesto Silva, propietario y organizador de la Feria del Libro, quien destacó la relevancia de generar espacios culturales fuera de Montevideo y acercar a los lectores del norte del país a escritores de reconocida trayectoria.
Una visita que jerarquizó la Feria del Libro
En la entrevista Silva señaló que no es frecuente contar con la presencia de escritores de relevancia nacional en el interior y reivindicó la necesidad de entender a Uruguay como una unidad cultural.
“Me siento muy afortunado”, expresó Silva, al referirse a la posibilidad de encontrarse con lectores alejados de Montevideo. Para el organizador, la presencia de Delgado Aparaín constituía uno de los momentos destacados de esta edición de la feria.
El escritor, agradeció la invitación y valoró especialmente el contacto directo con los lectores. Tras la entrevista, estaba prevista la presentación de dos libros: una obra que coordinó y su última novela, “Ni un solo día sin tormenta”.
El descubrimiento temprano de la literatura
Delgado Aparaín recordó que su relación con los libros comenzó durante la infancia, incluso antes de iniciar la escuela. Su madre fue una figura determinante en ese proceso, ya que solía regresar de sus viajes con libros de literatura infantil y juvenil.
Entre sus primeras lecturas estuvieron las novelas de aventuras de Emilio Salgari, que despertaron en él una profunda fascinación por mundos desconocidos y geografías lejanas. El escritor recordó especialmente la paradoja de que Salgari hubiera creado universos exóticos sin haber viajado a muchos de los lugares que describía.
Pero no fueron solamente los libros los que alimentaron su imaginación. También lo hicieron las historias de las personas que lo rodeaban.
Desde muy joven comenzó a escribir pequeños relatos para conservar en la memoria situaciones, personajes y experiencias que consideraba valiosas. Aquella necesidad de recordar terminaría convirtiéndose en uno de los fundamentos de su obra literaria.
La literatura como operación de rescate
Entre los recuerdos que marcaron su infancia aparecen las historias de familias descendientes de esclavos provenientes de Brasil. A través de esos relatos conoció episodios vinculados con la esclavitud, la inmigración y la transmisión oral de la cultura.
Esas experiencias fueron consolidando una idea que posteriormente se convertiría en una verdadera declaración de principios: la literatura permite rescatar del olvido aquello que de otro modo podría desaparecer.
El camino hacia la escritura profesional tuvo un momento decisivo durante los años de la dictadura, cuando Delgado Aparaín se encontraba en Buenos Aires. Uno de sus cuentos, “Cuento para madres negras”, fue enviado a un concurso iberoamericano de la Universidad de San Marcos, en Lima, y terminó obteniendo el primer premio entre miles de participantes.
A partir de aquella experiencia comenzó a escribir de manera más decidida. “La literatura es una operación de rescate”, sostuvo durante la entrevista, vinculándola con la recuperación de la memoria, la identidad y una forma de resistencia frente a la alienación. Su conclusión fue contundente: “Escribir salva”.
Su trayectoria posterior lo llevó a publicar numerosas obras y a alcanzar reconocimiento internacional. Su novela La balada de Johnny Sosa, entre otras producciones, fue traducida a distintos idiomas y llegó a lectores de diferentes partes del mundo.
Una novela construida desde la memoria
Uno de los motivos de la visita a Salto fue la presentación de “Ni un solo día sin tormenta”, una novela vinculada a la infancia y la adolescencia del autor.
Delgado Aparaín explicó que, en lugar de abordar unas memorias tradicionales, decidió regresar a aquellos años en los que se forma buena parte de la personalidad.
La vida rural ocupa un lugar central en ese universo. Recordó sus años en Durazno y Tacuarembó, cuando concurría a la escuela y posteriormente al liceo a caballo. En ese entorno conoció personajes, costumbres y acontecimientos que quedaron grabados en su memoria.
Las historias familiares y las narraciones de los mayores también fueron fundamentales. Entre ellas recordó el relato sobre Martín Aquino, figura del bandolerismo rural, así como diferentes episodios vinculados con familias y personajes de la historia uruguaya.
Para el escritor, esos relatos cotidianos constituyen una parte esencial de la identidad de una sociedad.
El desafío de recuperar el lenguaje
En la oportunidad también reflexionó sobre el lenguaje y los cambios producidos por las nuevas tecnologías.
Delgado Aparaín manifestó su preocupación por la pérdida de riqueza del lenguaje y por el debilitamiento de la comunicación entre generaciones. En su opinión, cuando los jóvenes dejan de conocer las historias de sus padres y abuelos también pierden parte de las herramientas necesarias para construir una identidad propia.
Frente a ese escenario, destacó el papel insustituible de la lectura.
Por eso consideró fundamentales iniciativas como la Feria del Libro de Salto: espacios que acercan los libros a la comunidad, promueven el encuentro entre autores y lectores y contribuyen a recuperar y enriquecer el lenguaje.
“Todos tenemos una buena historia para contar”
Antes de despedirse dejó un mensaje, “Todos, absolutamente todos, sin excepción, tenemos en nuestro mundo interior una buena historia para contar”.