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El encargado del área de Recolección de la Intendencia de Salto, Omar “Paco” Estévez, habló sin rodeos sobre el estado en que recibió el servicio, los avances logrados, los desafíos presupuestales y la necesidad de un cambio cultural profundo para lograr una ciudad más limpia. En una extensa y jugosa entrevista con el periodista Jorge Pignataro, de La Prensa, Omar “Paco” Estévez fue enfático desde el inicio al describir la situación con la que se encontró al asumir la responsabilidad del área de Recolección de la Intendencia de Salto. “Lo que encontramos fue total desidia”, afirmó sin titubeos, y puso un ejemplo que grafica con claridad el panorama: de ocho máquinas recolectoras disponibles, apenas dos estaban en funcionamiento. Según explicó, esa realidad condicionaba seriamente el servicio y obligaba a trabajar al límite, con un sistema claramente deteriorado y sin capacidad de respuesta adecuada para una ciudad como Salto.

Recuperación de maquinaria y rol clave del equipo mecánico

Uno de los puntos que Estévez destacó especialmente fue el trabajo del equipo de mecánica de la Intendencia. Gracias a esa labor, hoy el servicio cuenta con seis máquinas recolectoras operativas, mientras que otras dos se encuentran fuera de circulación y “archivadas” en la zona de Parque del Lago. “Hay que valorar el esfuerzo del personal, porque no se trata solo de salir a recoger residuos, sino de mantener en funcionamiento una flota que venía muy golpeada”, señaló. La recuperación de maquinaria permitió mejorar recorridos, frecuencias y, en definitiva, la respuesta diaria a la demanda de la población.

Entre 80 y 100 toneladas de basura por día

Para dimensionar la magnitud del trabajo, el encargado del área fue claro: en Salto se recolectan diariamente entre 80 y 100 toneladas de residuos. “Es muchísimo”, subrayó, dejando en evidencia la complejidad logística y operativa que implica mantener la ciudad limpia todos los días del año. En ese marco, confirmó que desde su área se solicitó un aumento de recursos en el presupuesto, algo que considera imprescindible si se pretende sostener y mejorar el servicio.

La comparación con Paysandú y la necesidad de inversión

Estévez realizó una comparación que no pasó desapercibida: la Intendencia de Paysandú cuenta con 13 máquinas recolectoras, más del doble de las que hoy tiene Salto en funcionamiento. “Eso también habla de niveles de inversión y de planificación”, sostuvo, dejando entrever que el déficit histórico en equipamiento sigue siendo una de las principales limitantes. No obstante, aclaró que más allá de la maquinaria y el presupuesto, hay un factor clave que no puede ser reemplazado por ningún recurso material, la actitud de la gente, que "en un contenedor hasta tira escombro o un inodoro".

Concientización: el desafío de fondo

“Creo que lo más importante es concientizar a la gente”, afirmó Estévez, convencido de que una ciudad limpia no depende solo del Estado. En ese sentido, llamó a "no naturalizar” situaciones como las que se observan en Montevideo. “Uno entra y ya se acostumbró a ver suciedad en todos lados”, reflexionó, a modo de advertencia sobre lo que no debería ocurrir en Salto. Para el jerarca, la educación ambiental debe comenzar desde edades tempranas. “Esa concientización tiene que darse en jardines y escuelas; en el liceo pienso que ya no sería necesario, por la edad de los estudiantes, ya saben cómo son las cosas, ya son grandes”, expresó.

Molestia por denuncias falsas y uso político del tema

Uno de los momentos más duros de la entrevista fue cuando Estévez se refirió a las publicaciones falsas sobre basurales y deficiencias del servicio. “Una de las cosas que más me molesta es que la gente mienta”, dijo, y agregó que le resulta aún más grave cuando quienes difunden información falsa “son parte del sistema político”, en clara alusión a algunos ediles. Según explicó, estas prácticas no solo distorsionan la realidad, sino que también generan desconfianza en la población y afectan el trabajo diario de los funcionarios.

Un presupuesto millonario y el objetivo de reducirlo

Finalmente, el encargado del área reveló que el servicio de recolección insume alrededor de 6 millones de dólares al año. Lejos de conformarse con esa cifra, aseguró que uno de sus principales objetivos es bajar ese presupuesto, optimizando recursos, mejorando la eficiencia y apostando a una mayor colaboración ciudadana. La entrevista dejó en claro que el desafío es grande, pero también que existe una hoja de ruta: recuperar lo perdido, invertir con criterio y, sobre todo, cambiar hábitos. Porque, como quedó implícito en sus palabras, la limpieza de la ciudad no es solo una tarea municipal, sino una responsabilidad compartida.

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