Trámites interminables /
Una familia salteña atrapada por la burocracia argentina tras el fallecimiento de un ser querido
Lo que debería haber sido un proceso sereno para despedir a un ser querido se convirtió en un verdadero laberinto burocrático. La familia de Julio César Suárez Trivel, un salteño de 51 años que falleció por un paro cardíaco en la ciudad argentina de Concordia, lleva días enfrentando trámites engorrosos y retrasos administrativos para poder trasladar su cuerpo a Salto, su tierra natal, donde esperan sepultarlo.
Su hijastra, Zoe Soto, relató a Diario La Prensa la odisea que atraviesan desde el 5 de enero, cuando Suárez falleció. “Mi padrastro era cardíaco crónico y falleció de forma natural. Queríamos velarlo y sepultarlo acá, en Salto, pero no imaginamos que sería tan complicado”.
Una maraña de sellos, firmas y vacaciones judiciales
El primer obstáculo fue conseguir el certificado de enfermedades infectocontagiosas, un requisito que Argentina mantiene desde la pandemia. Este documento, que garantiza que el fallecido no padecía enfermedades transmisibles, debía ser apostillado en Paraná. Sin embargo, el funcionario encargado se encontraba de vacaciones por la feria judicial, y no regresaría hasta fin de mes.
“La suerte fue tener el contacto de la cónsul uruguaya en Concordia, que nos ayudó muchísimo. Gracias a ella se logró una apostilla de forma extraordinaria”, explicó Zoe. Pero la alegría duró poco, la familia se encontró con un nuevo obstáculo, la falta de personal habilitado para firmar el acta de embalsamamiento, documento que certifica que el cuerpo puede ser trasladado en un ataúd sellado.
El juez de turno en Concordia mostró buena voluntad, pero al no estar habilitado por Migraciones, su firma no tenía validez. “El juez quería ayudarnos, pero nos dijo que si firmaba, en el puente nos podían mandar de vuelta el cuerpo. Es desesperante”.
El papel de las cónsules y la Cancillería
Ante el estancamiento, intervino nuevamente la diplomacia. La cónsul uruguaya en Concordia, en coordinación con la cónsul argentina en Salto y con Cancillería, gestionó una autorización extraordinaria. “Ella logró mover todo y consiguió que hoy se firmara esa acta de forma excepcional y que se autorizara el traslado sin esperar semanas”.
Según explicó, la documentación será presentada en el Colegio de Escribanos de Concordia, que debe realizar la última apostilla internacional. Si todo sigue su curso, el cuerpo de Julio podría cruzar la frontera entre miércoles y jueves. “Dependerá de que no aparezca otro papel nuevo que pidan”.
“Si no fuera por la cónsul, seguiríamos esperando hasta febrero”
Zoe destacó el papel decisivo de la cónsul uruguaya, quien asumió gestiones que normalmente recaen sobre la familia. “Si no contáramos con su apoyo, tendríamos que esperar hasta febrero. Ella ha hecho trámites que nos correspondían a nosotros, incluso fue personalmente al juzgado a insistir”.
Un sistema que no prevé lo imprevisto
El caso de la familia Suárez expone una realidad preocupante: la falta de previsión del sistema judicial argentino para casos urgentes durante la feria judicial. “Es una locura que se vaya alguien de vacaciones y el suplente no esté habilitado. Todos dicen, ‘Nunca pasa hasta que pasa’. Bueno, ahora pasó”.
Esperanza y agradecimiento
Pese al cansancio, la familia mantiene la esperanza. “Si Dios quiere, esta semana lo vamos a poder trasladar. La funeraria en Concordia se ha portado excelente y se encarga del traslado completo hasta la funeraria en Salto. Antes había que hacer transbordos, pero por suerte eso cambió”.
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