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La seguridad dejó de ser hace tiempo una preocupación exclusiva de las páginas policiales. En Salto se ha convertido en una de las principales inquietudes de vecinos, comerciantes y trabajadores. Homicidios, rapiñas, hurtos y episodios violentos forman parte de una realidad que no puede ser reducida a una estadística ni explicada únicamente desde la percepción ciudadana. En las últimas semanas, la reiteración de hechos delictivos volvió a poner el tema en el centro de la discusión. Comerciantes plantearon públicamente su preocupación y mantuvieron una reunión con autoridades policiales y departamentales, reclamando mayor prevención y patrullaje.

La tarde de ayer, fue bastante complicada. Cuando veníamos camino al diario, nos cruzamos con los denominados “incidente viales” es decir choques en las calles de nuestra ciudad, que por cierto, ya no son novedad. Lo excepcional es que ese dieron todos exactamente a las 15 horas con diferencia de minutos…

Nací en un barrio de gente trabajadora. Durante décadas, los hechos más violentos quedaron en la memoria como historias lejanas. Hoy, una ráfaga de disparos frente a una familia nos obliga a preguntarnos qué está pasando. Haber nacido en uno de los barrios más antiguos de Salto, primero conocido como Paraje Matadero y luego como Barrio Artigas, me lleva a pensar en lo que ocurre hoy. Durante más de cien años hubo hechos violentos que quedaron en la memoria de los vecinos. Algunos todavía se recuerdan en reuniones familiares o entre amigos. Mencionarlos puede causar dolor a alguna familia, y por eso lo hago con respeto.

Sobre el proyecto de ley del senador  Daniel Caggiani (FA) que propuso la dedicación exclusiva a legisladores:  “Es un disparate, porque las prohibiciones e inhibiciones a los legisladores están en la Constitución. El que ha vivido siempre de la teta del Estado no conoce la realidad de la actividad privada”.

Lo dijo el 28/08/26

Hay cosas que una sociedad no puede seguir disimulando. Y una de ellas es que Uruguay tiene un problema con las drogas que ya no admite discursos complacientes, consignas ideológicas ni explicaciones políticamente correctas. En Salto lo estamos viendo en la calle, en los barrios y, dolorosamente, dentro de muchas familias. Robos violentos, ajustes de cuentas, personas baleadas, jóvenes atrapados por el consumo, familias desesperadas y delincuentes que necesitan dinero para sostener una adicción. No todo delito tiene su origen en las drogas, naturalmente. Pero sería una enorme irresponsabilidad desconocer la relación existente entre consumo problemático, narcotráfico, marginalidad y determinadas formas de violencia.

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