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La terminología muy popular del título, no está inspirada en las personas que menciono en el análisis del texto. Pretende ser un llamador para quienes no tenemos formación académica, pero merecemos estar correctamente informados. No estarlo le haría daño a toda la sociedad. Cuando el conflicto bélico de Oriente Medio dificultó la circulación de parte del petróleo del mundo, las petroleras hicieron subir su precio, de a poco y de a mucho. En todo el orbe, aún donde no se dependa del combustible del Golfo Pérsico, volaron las cotizaciones. Todos creímos que eso quedaba claro, la suba dependía de la guerra y en cada país no productor, sus combustibles treparían en valor.

El tema de las esquinas cercanas al Salto Shopping y Terminal, la principal, de las Avenidas Batlle, Barbieri y Blandengues y la otra más al norte de Blandengues con Amorim se están llenando de supuestos limpiadores de parabrisas que andan si pueden las 24 horas.

 

Primero es un peligro pues caminan entro autos, motos, camiones, ni hablar los ómnibus que por lógica andan en la zona. Lo que es un riesgo propio y para todos los demás pues se pueden generar siniestros y atentar contra la vida de muchas personas. Pero también no deja de ser una situación molesta pues abordan a todo el mundo que está parado esperando el cambio de luz para hacer el supuesto servicio o directamente pedir plata, o lo que sea.

 

Hay gente que por razones de trabajo, estudio, familiares pasa por allí diez o más veces por día y las diez o más veces lo abordan para pedirle plata. Denso es poco. Amén que dejan en cualquier lado los tarros con agua y jabón en un espectáculo que no ayuda a una ciudad que pretende ser turística.

 

Si bien somos contestes de que recién se aprobó el presupuesto quinquenal del gobierno departamental a nivel de la Junta Departamental, y que se está negociando el fideicomiso por sesenta millones de dólares que fue aprobado por el mismo legislativo comunal, es importante que la División Obras de la comuna mueva sus músculos pues luego de las últimas lluvias Salto quedó bastante feo, por decirlo suave, en cuanto a las calles que todos debemos transitar.

 

 

Un ejemplo de esto se da por caso en la calle República Argentina desde Paraguay al sur, siguiendo la flecha, que viene en un nivel deplorable. Una lástima pues por ejemplo hay arboledas lindas, cuidadas por los vecinos, hay una esquina, con Gauraní, que tiene un pequeño rincón infantil con juegos, pero pozos, grietas y sobrerrelieves abundan por todos lados afeando el tránsito en una calle que debería servir de alternativa a Julio Delgado que es la que acapara el tránsito por la zona. Pero de todas maneras hay que repensar en un tratamiento a fondo de República Argentina por todo lo que esta arteria implica.

 

Si bien somos contestes de que se hace por el tema salud, es muy común ver a autos y taxis mal parados frente a la sede central del Centro Médico de calle Artigas al novecientos, complicando un tránsito de por sí denso. Son minutos donde con las balizas se bajan o esperan personas que seguramente fueron por atención y remedios, pero para algo está la norma. Vamos a terminar sufriendo un siniestros grave y ahí tomaremos medidas.

 

"El gasto público es un equilibrio político; si de mí dependiera, si yo fuera un planificador benevolente que tengo la potestad, tengo clarísimo que mi foco estaría exclusivamente puesto en infancia, adolescencia e inseguridad. En este momento no lo haría"

Lo dijo el 09/05/2026

Cuando en 2006 el presidente Tabaré Vázquez anunció el Plan Ceibal, Uruguay fue presentado como ejemplo de modernidad e inclusión digital. En apenas dos años y medio, el país completó la distribución de cientos de miles de equipos. El discurso oficial habló de igualdad, democratización y futuro. Pero hubo una pregunta que casi nadie quiso hacer: ¿el problema de la educación uruguaya era realmente la falta de computadoras?

Veinte años después, la respuesta es evidente. Los resultados educativos siguen siendo pobres y el aprendizaje continúa estancado. El estudio más sólido realizado sobre el impacto del Plan Ceibal, elaborado por el Instituto de Economía de la Universidad de la República en 2013, concluyó que no existieron mejoras significativas en matemática ni en lectura. El tiempo no hizo más que confirmar aquella advertencia.

Las evaluaciones Aristas Primaria 2023 muestran un panorama alarmante. Cerca del 40% de los alumnos de tercer año se encuentra en los niveles más bajos de lectura y casi el 45% en matemática. Tampoco se cumplieron las metas fijadas por la ANEP para sexto año. El propio INEED reconoce que el desempeño educativo uruguayo sigue siendo “bajo”. A nivel internacional, las pruebas PISA cuentan la misma historia: más de la mitad de los adolescentes uruguayos de 15 años no alcanza el nivel mínimo en matemática y apenas una minoría logra desempeños altos.

El problema, entonces, nunca fue tecnológico. La laptop no podía corregir fallas estructurales profundamente arraigadas en el sistema educativo. La escuela uruguaya perdió capacidad de transformar realidades. Hoy el contexto familiar y socioeconómico explica mucho más el rendimiento del alumno que la propia institución educativa. Dicho de manera simple: el niño que nace con desventajas sigue atrapado en ellas, aun después de años de escolarización.

A eso se suma un problema delicado y pocas veces discutido con honestidad: la formación docente. En Uruguay, la carrera de magisterio continúa fuera del ámbito universitario tradicional y permanece encerrada en una estructura endogámica, controlada por el mismo sistema que luego emplea a sus egresados.

Cuando el Estado implementó una prueba para validar títulos universitarios de maestros en ejercicio, una parte importante no logró aprobar áreas básicas como producción escrita y matemática.

Tampoco ayuda un esquema sindical y estatutario donde el centro de la discusión suele ser el presupuesto o la confrontación ideológica, mientras los resultados de aprendizaje quedan relegados. El sistema premia antigüedad y evaluaciones internas, no la mejora concreta en el desempeño de los alumnos. Así, la educación termina funcionando más como una estructura administrativa que como un mecanismo real de movilidad social.

La idea original de acercar tecnología a los niños no era absurda. Incluso podría haber sido muy útil si se hubiese concentrado en los sectores más vulnerables: alumnos rurales aislados, niños con enormes carencias educativas o estudiantes expulsados tempranamente del sistema. Allí la tecnología podría haber funcionado como una herramienta de rescate y autonomía.

El Plan Ceibal sí tuvo éxito político. Generó reconocimiento internacional, instaló una narrativa de modernización y se convirtió en símbolo de una época. La imagen del presidente entregando computadoras recorrió el mundo y fortaleció la idea de un Uruguay progresista e innovador. Como estrategia comunicacional fue brillante. Como reforma educativa profunda, los resultados son discutibles.

Porque mientras el país celebraba la revolución digital, miles de estudiantes seguían sin comprender textos ni resolver operaciones matemáticas básicas. Y el problema continúa hasta hoy. La gran lección que deja esta experiencia es incómoda: la tecnología puede ser una herramienta valiosa, pero nunca sustituirá la calidad docente, la exigencia académica ni una reforma educativa seria. Sin eso, las computadoras terminan siendo apenas un símbolo. Y los símbolos, por sí solos, no educan.

Venimos analizando, y valorando enormemente, un trabajo coordinado entre trabajadores organizados y empresas en similar sintonía para potenciar, mejorar y darle competitividad a la industria nacional. En una forma de ver la realidad conjunta, compartiendo metas y asumiendo que estamos en el mismo barco. Ya lo decía Bartolomé Mitre en Argentina, "sin industria no hay nación".

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