La mafia del “gota a gota” II
Días pasados tuve la oportunidad de asistir a un congreso de Derecho Penal y Criminología en Guayaquil (Ecuador). Hacía diez años del último congreso presencial y, con ese motivo, se celebró este encuentro. Estaban presentes expositores de distintos países, entre ellos Argentina, Perú, Uruguay y, por supuesto, Ecuador. La verdad es que me encontré con un país totalmente distinto al de mi primera visita. Hallé un Guayaquil sitiado por el narcotráfico: un hermoso Malecón —lugar del histórico encuentro entre los libertadores Bolívar y San Martín— enrejado, con cerca eléctrica y fuerte presencia policial; frente a él, incluso, pude observar un tanque militar.
Anotaciones Callejeras
De lo que más se habla por estas horas en las calles, en los boliches, en las peluquerías, en las colas del supermercado y en las redes sociales, sin dudas que es el carnaval que pasó en Salto. No es que ya haya terminado, pero nos referimos a que pasó la primera instancia, de tres noches, de desfiles de Escuelas de Samba por la costanera norte. Circulan comentarios tan múltiples como variados. A muchos les gustó mucho todo, a otros nada, otros criticaron algunos aspectos en particular... En fin, es como suele pasar cuando se trata de grandes eventos populares.
Los muros
En el diario vivir, muchas veces nos encontramos con muros que tenemos que sortear o elegir en que lugar quedar y que se dan en los diferentes ámbitos. Incluso en la propia sociedad, cuando muchas veces miramos para el costado con situaciones que no son las que elegimos o pensamos que están mal. Incluso desde el mismo estado, más allá de que siempre se puede dar distintas situaciones y leyes que contemplen a unos u otros, lo podemos observar en nuestro diario caminar por nuestras calles. El muro que más nos divide, es el de la desigualdad y que más allá que se buscan soluciones, las diferencias golpean los ojos.
Videos, poder y lo real del doble discurso
En los últimos días han circulado en redes sociales dos videos que tienen como protagonista al actual secretario de la Presidencia de la República, Alejandro “Pacha” Sánchez. No se trata de imágenes comprometedoras en términos legales ni de conductas reprochables desde el punto de vista moral más básico. Sin embargo, sí exponen una contradicción profunda entre el discurso político sostenido durante años y la conducta asumida una vez alcanzadas las más altas esferas del poder.