Anotaciones Callejeras
El tiempo, eso que muchas veces no valoramos, pero que tiene una influencia indiscutible en nuestras vidas, en nuestra transitar, porque nadie sabe hasta cuando vivirá, últimamente, parece que vuela. Por ejemplo, amigo lector; ¿Ud, tiene en cuenta que en en tan solo 6 días se termina septiembre y que así entramos en el décimo mes del año y que tras él, en solo 61 días se termina el año?
...puede ser trágico
A uno le da miedo escuchar ciertas cosas. A veces nos contentamos con la idea que seguramente nos iremos de esa vida antes que las cosas empiecen a tomar otro cariz. Me refiero a las consecuencias de la Inteligencia Artificial. Todavía no entiendo mucho del tema a ciencia cierta pero el panorama parece ser verdaderamente preocupante: llegará el día en que las máquinas controlen, dirijan y, finalmente, destruyan nuestras vidas. Así de cruel y simple. No me preocupa por mi, porque estaré en otro mundo, pero si lo hago por todos los humanos que me sobrevivan y toda la gente que siga viviendo.
La Frase /
Sebastián Da Silva, Senador de la República.
“ El anuncio del presidente Lula Da Silva, de que Uruguay le cede parte de cuota cárnica con China, es una nueva resbalada de Fratti, la cancillería y el presidente de la República. Porque quien fija las cuotas es China y lo hace apuntando a la relación y los negocios con cada país. Esto no va a salir. Porque los chinos no lo van a permitir.”
Lo dijo el 23/09/2026
¿Gobierno o desgobierno?
Hay momentos en que un Gobierno no puede limitarse a administrar los problemas a medida que aparecen. Tiene que anticiparse, marcar autoridad, defender el interés general y, sobre todo, transmitir una dirección clara. Porque cuando los conflictos se multiplican, las decisiones generan incertidumbre y distintos sectores productivos comienzan a preguntarse hacia dónde marcha el país, la responsabilidad política deja de ser una cuestión secundaria. Lo que está ocurriendo en el puerto de Montevideo es una señal de alarma.
Lindo, pero ojo
A fines de 2024, Dryden Brown subió a un avión y aterrizó en Nuuk, Groenlandia. Viajó con el deseo de comprar la isla, o al menos construir su primera ciudad. Meses antes había escrito en X que quería comprar Groenlandia entera. Los groenlandeses no se mostraron entusiasmados con la idea de dejar de ser groenlandeses. Brown siguió buscando terreno.