Un problema que no se quiere ver
En nuestro país, y en el mundo, ciertas situaciones se repiten siempre del mismo modo: comienzan como un movimiento insignificante y crecen con el paso lento del tiempo, en silencio, casi imperceptibles, pero a la vista de todos. Como son hechos individuales o de escasa entidad, se los tolera pese a su ilegalidad y a que colisionan con los derechos de los demás; que inicialmente son muy pocos vecinos. Con el tiempo esa misma situación se vuelve un problema social y la consecuencia, paradójicamente, es la misma: ahora se la tolera porque es un problema social, cuyas causas están en la sociedad, en la educación, en los gobiernos anteriores. Todo ello le tiende un manto de impunidad.
La Frase /
Hugo Barreto, Vice Ministro de Trabajo
" Ante un nuevo paro sorpresivo hay que tomar con naturalidad la perturbación que genera una medida de este tipo, porque hay que tener en cuenta que el conflicto que se lleva adelante en el puerto de Montevideo, es entre la Terminal Cuenca del Plata (TCP) y el sindicato de trabajadores.
Lo dijo el 07/09/26
La pelota en la casa del vecino
Si bien hoy muchas cosas han cambiado, jugar a la pelota en cierto lugares, sigue siendo parte de los más chicos y para quienes tenemos algunas canas, sabemos que muchas veces buscábamos al más chico para hacer lo que otros habían pateado mal el balón. Quien no escuchó en alguna oportunidad la frase, “la pelota en la casa del vecino” y para recuperarla, siempre se buscaba a aquel que no fuera a recibir el descargo, que generalmente se daba. Incluso en aquellas calles solitarias de otros tiempos, cuando el balón golpeaba en la ventaja o puerta, que hacía que el vecino saliera a retar a aquellos que simplemente jugábamos. La época de niños que en alguna oportunidad golpeamos la puerta para que se nos devolviera la pelota, la que generalmente lo hacían de buena manera en un par de oportunidades, pero ya después de la tercera, cuarta o quinta, el reto de que no lo volviéramos a hacer.
Anotaciones Callejeras
Muchas veces no tenemos conciencia de lo que poseemos en nuestra ciudad y que no valoramos ni apreciamos, como deberíamos. Por ejemplo, tenemos plazas con jardinería, fuentes y estatuas, museos y un teatro, que si saben apreciar y destacar quienes nos visitan por primera vez. Y hablamos de uruguayos que llegan para conocernos y atraídos inicialmente solo por los balnearios termales.
El modelo se esta agotando…
La advertencia del Economista Agustín Iturralde debería ser tomada como algo más que una frase provocadora: “Hay un modelo que se está agotando”. El problema no es solamente que Uruguay crezca poco. El problema es que el país parece haber alcanzado los límites de una forma de organizar su economía que ya no consigue generar suficiente inversión, productividad y oportunidades.